El deporte paranaense de luto, falleció Osvaldo «Quique» Orlando

Tras batallar frente a una dura enfermedad, murió ayer a los 74 años en la capital entrerriana, Osvaldo ‘Quique’ Orlando. Profesor de Educación Física, fue un gran hacedor principalmente en el Paraná Rowing Club y en Patronato, instituciones en las que dejó un legado imborrable.

Orlando fue uno de los impulsores que tuvo el nacimiento de la Agrupación Veteranos de Patronato, en septiembre de 1978. En la entidad de calle Grella, “Quique” también fue jugador (centrodelantero) y luego pasó a estar relacionado a otras disciplinas deportivas como el voleibol, básquet y pelota a mano.

En tanto en el PRC, enseñó diferentes deportes y la institución remera lo despidió con sentidas palabras. “El comienzo del 2022 le ha asestado un duro golpe al deporte del Paraná Rowing Club y a la vida cotidiana de la ciudad al llevarse a una de las personas más entrañables que caminó sus calles por más de 50 años”, afirmaron en las redes sociales de la institución.

“El Paraná Rowing Club recoge su legado con ambas manos y lo guardará con el mayor respeto en la urna de sus más sensibles hacedores. Un verdadero maestro, así lo recuerdan. Profesor intachable y amigo que disfrutaba de ver a los chicos jugar y los empujaba a la alegría de los campamentos”, se recuerda en la reseña.

El final del partido de su vida llegó ayer, 3 de enero, casi a 75 años del momento que vio la luz en un pequeño pueblito del Gran Buenos Aires llamado Las Flores, puesto que había nacido un 24 de enero. “Quique resistió con sus mejores armas el avance de la muerte y le antepuso su corazón partido, literalmente”, indicaron.

A Paraná llegó con Ela -su mujer- que venía de Misiones y con la que tuvo cuatro hijos a los que amaba profundamente, como no podía ser de otra manera para un personaje como tuvo una condición inalterable: dio siempre la talla.

El PRC lo encontró como un regalo en los ‘70 como parte del equipo conductor del Grupo 45, donde se negaba a enseñar fútbol, porque decía que “en cualquier campito pateabas una pelota y aprendías a jugar”, pero que el Rowing debía “enseñar vóley, básquet y los deportes que aún no tenían tanto difusión”.

Un verdadero maestro, así lo recuerdan. Profesor intachable y amigo que disfrutaba de ver a los chicos jugar y los empujaba a la alegría de los campamentos.

Sus amigos de entonces lo recuerdan con justicia y justeza y a cada acción le anteponen el prefijo gran: “Gran docente, gran amigo, gran profesor, gran laburante y ante todo muy honesto”.

De mate y peña sempiterna, Quique le dejó un gran trabajo en nuestro club en vóley y cuando fue requerido se puso el saco de coordinador deportivo sin perder la calma, la eficiencia y la estrategia.

Su vida y la de su familia estuvieron atravesadas, en gran parte, por su casa y su gente ribereña y remera. Fue su gran familia, y la respuesta solidaria que encontró en los socios y dirigentes en su hora postrera no debe sorprender a nadie. Su dolor movilizó a todos.