Se retiró Caneo, el Riquelme de Quilmes que defendía Bianchi

El Chino, ese pibe por el que el Virrey se cruzó con los plateístas de Boca y que fue el mejor alumno de Román, le puso punto final a su carrera. ¿Cómo sigue? Quiere ser dirigente del Cervecero, donde es amado.

«Pero tomatelá gil. Si no te gusta, andate. Tiene 19 años el pibe». La cerrada defensa de Carlos Bianchi lo marcó para siempre. Probablemente el mundo del fútbol lo recuerde siempre por esa escena en la que el Virrey se cruzó con los plateístas de Boca y que pasó a la historia. Sin embargo, Miguel Eduardo Caneo fue mucho más grande que un juvenil que no pudo afianzarse en el Xeneize a pesar de la banca del DT más ganador. Su gesta lo convirtió en el emblema de Quilmes, donde es amado, y hasta se ganó los elogios de Juan Román Riquelme, su gran espejo. Este miércoles le puso fin a su carrera riquelmeana y con él se va todo un estilo, el de uno de esos 10 que ya no se ven…

Y es que las similitudes entre el Chino y Román por momentos fueron sorprendentes. Esa manera de moverse en la cancha, de querer siempre la pelota para pensar en milésimas de segundos jugadas enteras, con un estilo que por momentos parecía parsimonioso aunque con una capacidad enorme para transformar la nada en una jugada de gol, fabricar espacios que no existían o cargarse el equipo al hombro como un titiritero. Caneo era ese 10, el clásico enganche, el que enamora por su elegancia. De la escuela de Bochini, JR o Gallardo trasladada al pago chico del Cervecero.

De hecho, su historia tiene ese romance, el de los cracks de los clubes chicos. Caneo era al que los rivales grandes le prestaban atención cuando debían enfrentarse a Quilmes, como le sucedía a Garrafa Sánchez en Banfield o el Gomito Gómez en Chicago. Después de esa aparición difícil en Boca emigró al Sur y en poco tiempo despejó dudas y confirmó su clase, la que Bianchi ya había visto hace algunos años. Con el correr del tiempo, el cariño en QAC se convirtió en idolatría, con dos hitos fundamentales: el ascenso de 2010 y el de 2012.Ver másPlay VideoCaneo empató para Quilmes.Play VideoCaneo puso el 1 a 0 para Quilmes.

Después de subir a Primera como escolta de esa histórica B Nacional que tuvo a River robándose todas las miradas, Miguel ya se había consagrado como la bandera del Cervecero. Y el reestreno en la máxima categoría lo confirmó nada menos que frente al Boca de Julio Falcioni. Con una actuación de crack fue determinante para la victoria 3-0 ante el Xeneize, que venía de perder la final de la Libertadores ante Corinthians y de que Román se sintiera «vacío». Casi como una burla del destino, Caneo fue el Riquelme del Sur y potenció la imagen ausente de JR.

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