Copa América | Preocupación por la cantidad de asientos vacíos en los partidos

Una imagen repetida en el arranque de la Copa América es la de los estadios vacíos. Los primeros días de competición mostraron el escaso interés que los brasileños tienen en este torneo donde su selección busca volver a consagrarse tras 12 años. En Brasil, un país que vive y respira por y para el fútbol, la Copa América resulta indiferente para la mayoría de su población, desinteresada en gran parte en seguir a la Canarinha y aún menos al resto de equipos.

Así pasó el domingo, día por excelencia para ver fútbol, cuando para el Paraguay-Qatar (2-2) acudieron menos de 20.000 espectadores al mítico Maracaná, un estadio que tiene el récord de asistencia en la Copa América al reunir a 150.000 personas en la final de 1989, aunque actualmente su capacidad está limitada a 74.000 espectadores. Otra pobre entrada se vivió ese mismo día en el Mineirao, de Belo Horizonte, un recinto con espacio para 60.0000 personas al que acudieron poco más de 13.000 para el Uruguay-Ecuador (4-0).

Una baja asistencia de también 13.000 espectadores se vivió en el Venezuela-Perú, que se disputó en el estadio Arena do Gremio, de Porto Alegre, cuya capacidad es para 55.000 personas. Los dos encuentros que maquillan de momento el promedio de asistencia de esta Copa América es el Argentina-Colombia (0-2) que presenciaron más de 35.000 espectadores en el Arena Fonte Nova, de Salvador de Bahía, y también el partido inaugural entre Brasil y Bolivia (3-0) jugado el viernes en el Morumbí de Sao Paulo, al que fueron 47.000 personas pero no se llenó.

Precisamente el precio de las entradas es una de las posibles razones de la baja afluencia de público, pueslas más baratas están en 60 reales (15 dólares) para los brasileños y en 120 reales (30 dólares) para los extranjeros. Otros motivos pasan por la sucesión de grandes acontecimientos en Brasil tras haber organizado una Copa Confederaciones (2013), Mundial (2014) y Juegos Olímpicos (2016) y la sequía de títulos de la selección brasileña, incluido el último trauma aún reciente del «Mineirazo» de Alemania (7-1) dejó a la Canarinha sin su Mundial.