Copa Libertadores | Enterate por qué estuvo parado ocho meses el polémico árbitro de la final

Nadie resiste un archivo. Y pocas veces los dichos populares no andan siempre bien rumbeados… Desde que la Conmebol anunció que el chileno Roberto Tobar sería el árbitro de conducir la primera gran final del mundo entre Boca y River todas las miradas se posaron en este juez de 40 años. Y es ahí, cuando se levanta la alfombra del pasado, cuando aparecen las historias olvidadas, las que se van de la memoria pero que quedan flotando en algún lugar. ¿Por qué este hombre del pito que había parecido con un potencial enorme de pronto desapareció de las canchas? La respuesta está en una suspensión ejemplificadora que la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) de Chile le aplicó en noviembre de 2012 por formar parte del “Club del Poker”, un grupo de árbitros que en la timba tejía las designaciones.

Cuando dicen que las amistades peligrosas te pueden jugar en contra, no es chiste. Porque en esos años donde el arbitraje chileno era un caos, un grupo de jueces de líneas que fueron echados decidieron hacer público lo que pasaba en su gremio sin que nadie lo supiera. El Director del Área de Desarrollo de los árbitros, Mario Sánchez, armaba partidas de poker en un departamento del centro de Santiago con otros colegas. Ahí, entre una que otra escalera real y algún full, mientras corría el alcohol, se tejía el destino de los que iban a estar en los partidos del fútbol chileno. Los que se quedaban sin un centavo (todos tienen una mala noche, ¿o no?), terminaban dirigiendo un partido en el Interior del país trasandino. ¿Y eso? Es que con los viáticos que les correspondían, recuperaban los billetes que se esfumaban en la timba.

Y, aunque todos sabían que Tobar tenía un potencial tremendo y que llegaría muy lejos, terminó siendo uno de los suspendidos luego de una investigación que hizo la propia ANFP. Ya era árbitro internacional, nombramiento que quedó en suspenso durante los ocho meses que duró su suspensión. Los que conocen el paño del arbitraje, no lamentaron demasiado las sanciones a Cristian Basso, Marcelo Barraza y Carlos Rumiano, los otros pitos involucrados, porque ya estaban en retirada. En cambio sí sintieron cierta impotencia porque le frenaban la carrera a un árbitro que prometía y mucho (por entonces Tobar tenía apenas 34 años). Nadie resiste un archivo. Pero sí una suspensión. Y el árbitro volvió con todo.

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